Sábado 16 de Diciembre del 2017

ENREDOS DE LA POLITICA!


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OPINIONES

La tormenta provocada por los taxistas FUTV

Por Miguel II Hernández Madero

Presumir que se vive en un ?Estado de Derecho?, es absurdo cuando algún grupo tiene la idea de que goza de impunidad para implantar sus reglas o perseguir a quienes afecten a sus intereses, pero lo estamos viviendo en Mérida con la violencia y cacería desatada por los taxistas del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV), en contra de los Uber’s, a quienes en un principio se les persiguió por las propias autoridades del transporte.

Ahora, semanas después de que los inspectores de la Dirección del Transporte del Estado de Yucatán (DTEY) detuviera unidades y se las llevara al corralón, en los últimos días han sido los propios taxistas de la agrupación mayoritaria, quienes toman las acciones en sus manos y persiguen, interceptan y agreden a los conductores particulares metidos a transportistas.

Parece una vieja película del oeste, de esas donde salían John Wayne y en los pueblos prevalecía la voluntad de unos cuantos, sin que los representantes de la ley se atrevieran a intervenir. El final de la película era predecible: salía un justiciero o alguien con coraje y lograba despertar a los demás habitantes y acababan con quienes les habían secuestrado la seguridad.

Mérida, la capital del estado más poblado de la Península, está viendo crecer una violencia en las calles, que siembra el temor en quienes de manera independiente quieren dedicarse a eso, pero también está generando la indignación, porque ya no es la misma ciudad, ni son las mismas condiciones de hace décadas cuando actuaban impunemente sindicatos y organismos identificados como ?grupos de choque?. La gente está reaccionando y se corre el riesgo que la violencia se les revierta, no por esos Uber’s, sino por ciudadanos cansados de tanta impunidad, o por los mismos familiares de los afectados, quienes tomarían la justicia en sus propias manos.

Entonces se levantarán voces pidiendo que se aplique la Ley, incluso corre el riesgo de se politice, que algún grupo o partido vea su oportunidad electorera y saque el pecho pretendiendo ser defensores de las causas sociales, pero, disculpen ESO YA POCOS SE LO CREEN.

La historia nos demuestra que ?la Ley del más fuerte?, acaba cediendo frente a ?la ley de muchos?, porque se convierten en una marea incontenible, sin rostros y que sólo reaccionan.

El sentido de todo no es el decir que los Uber’s son la salvación del transporte, porque tienen sus propios riesgos al no existir un control de quienes son los prestadores del servicio, pero tampoco se está seguro con los taxistas tradicionales. La solución está en simplemente hacer valer la ley y justificar ese discurso tan bonito de que ?Yucatán es el estado más seguro del país? y que a veces nos lo creemos cuando vemos pasar patrullas constantemente, pero que lamentablemente en ocasiones cuando se les necesita misteriosamente no aparece ninguna o bien, no sabes si esconderte de ellos o pedirles ayuda.

Que las cosas no pasen a mayores, que la policía preventiva coincida alguna vez en donde se les necesita, sobre todo con tantas campanas a vuelo con el Escudo Yucatán. Que no provoquen la reacción violenta del pueblo yucateco, que quizá tarda en reaccionar pero cuando lo hace es como una tormenta que no deja nada en pie.

Hasta la próxima?

Educacion Universitaria en el rezago

Por Miguel II Hernández Madero

Miles de jóvenes en Yucatán presentaron los exámenes de admisión para continuar sus estudios en las escuelas públicas de nivel medio, medio superior y superior, pero lamentablemente muchos quedarán fuera al no alcanzar cupo, ya que el espacio es insuficiente para atender la creciente demanda que año tras año se presenta y eso provocará, entre otras cosas, que abandonen sus estudios o que recurren a la educación privada.

Esta es una situación que se vive en todo el país, pues el sistema educativo nacional no ha podido responder a las demandas de una sociedad cada vez mayor. Los discursos oficiales señalan hasta el cansancio que la educación es la base del futuro y los datos duros hablan de un rezago educativo lacerante, con altos índices de deserción escolar y bajos porcentajes de eficiencia terminal.

En resumen, es muy bajo el porcentaje de niños que inician la primera y que llegan a obtener su título en una carrera universitaria o en una ingeniería. ¿Dónde está la falla? El inicio de todo el proceso, en preescolar y primaria, en el papel se ve impecable y de hecho sirve para algo en las zonas urbanas y semi urbanas. Las preinscripciones permiten proyectar la construcción de los espacios requeridos y la contratación de los docentes necesarios, pero aquí hay un pequeño detalle: esa estrategia aún no es suficiente y aún existen escuelas que funcionan en lugares habilitados e improvisados, con escaso o nulo mobiliario y con docentes que por vocación sacan adelante la tarea encomendada de enseñar a las nuevas generaciones.

Esos docentes merecen el reconocimiento de la sociedad y las autoridades, pero pocas veces se acuerdan de ellos, pues no están en sitios a donde lleguen los reflectores y mucho menos, lleguen los políticos que buscan escenarios para figurar.

Dejando a un lado ese aspecto nos topamos con otra incongruencia. Conforme se va avanzando van disminuyendo los lugares en las escuelas públicas, con lo que el ideal social demócrata de ?acceso universal a la educación?, queda en el olvido. Como paréntesis hago la observación de que la plataforma política y los postulados del partido en el poder (el PRI), lo definen como social demócrata. Sería interesante que alguno de los funcionarios y los dirigentes de dicha corriente política tratara de explicar qué implica eso.

Reduciendo los espacios en los niveles superiores, se llega al grado de frutar las aspiraciones de muchos, quienes deben integrarse a la fuerza laboral, sin la suficiente preparación, o si son afortunados, podrán pagarse una escuela privada, para seguir sus sueños en pos de una vida mejor, para sí y sus familiares.

Antaño se hablaba de razones como la saturación de profesionales, pero ¿será que no hacen falta médicos, psicólogos, académicos, ingenieros? Así podríamos incluso hablar de carreras menospreciadas que en conjunto contribuyen a la formación de una sociedad sólida, lejos de la deshumanización y enajenación que actualmente se vive. Lo inseguridad y la violencia vivida actualmente, es algo multifactorial, pero que no surgió ayer, sino que es el fruto de lo sembrado hace cuando menos una generación y que se ha ido fortaleciendo al hacer las cosas de la misma manera.

Urge un cambio. Urge recuperar nuestra sociedad a través de la educación y la cultura, que lamentablemente están quedando como simples accesorios.

Hasta la próxima?

Los politicos juegan con la esperanza de la gente

Por Miguel II Hernández Madero

Las elecciones federales y las locales en Yucatán serán en 2018, a finales de 2017 iniciará el proceso de selección interna de los partidos, para tener candidatos listos en febrero o marzo siguientes?, bueno al menos eso marcan los tiempos oficiales pero en realidad desde este año estamos viendo una promoción de aspirantes en busca de posicionar su imagen y obtener la anhelada nominación de sus respectivos partidos.

Eso implica recursos tanto económicos como humanos, así como también se corre el riesgo de saturar a los electores quienes a final de cuentas recordarán lo ocurrido en los meses previos, corroborando aquello de ?la memoria a corto plazo?, en la que únicamente se queda grabado lo añejo, si es desagradable, y lo nuevo, porque es precisamente lo más reciente.

Lamentablemente es como si tuviéramos una ventana al pasado. El mismo tipo de discursos populistas, el mismo tipo de eventos donde se busca llenar, llevando a la mayor cantidad posible de gente, aunque en sí no les importe o no sepan de qué se trata, y el mismo tipo de fotos posadas? todo igual, pero que ya nadie se cree y hasta genera rechazo.

En este primer cuarto del siglo XXI la sociedad mexicana enfrenta nuevos retos y cada día es más demandante, en un país y región donde la inconformidad crece día a día, donde el salario mínimo es insuficiente, donde las políticas públicas son sustituidas por programas asistenciales que atienden el problema inmediato pero que no resuelven la situación, y la desconfianza ante las instituciones crece día a día.

Poner las viejas fórmulas como solución a este panorama es no pensar en el futuro, sino en querer preservar un sistema político que se mantiene por costumbre y no por ser exitoso. ¿Cuál es la diferencia? Simple, cuando las costumbres ya no responden a las necesidades o la realidad social, son cambiadas, a veces de manera gradual y otras de forma violenta, es entonces cuando se habla de revoluciones, no necesariamente armadas, pero sí con cambios drásticos, muchas veces fruto de la desesperación y por lo tanto, no son las transformaciones más adecuadas.

Desde esta perspectiva y en un país que está en riesgo de caerse a pedazos, con más pobres cada año, ¿cuál es el juego de los políticos actualmente? ¿Jugar con la esperanza? Tan malo es eso como el mantener un discurso de odio, lleno de promesas vacías, pero sin soluciones.

Para nadie será sano continuar por ese camino. Con las elecciones en año y medio, el tiempo se agota y podría ser que la sociedad mexicana ya no aguante más.

Hasta la próxima?

Un Estado legal aunque no sea justo

Por Miguel II Hernández Madero

Algo falla en la aplicación de la ley cuando los resultados no corresponden a la justicia y con las reformas penales en todo el país, se está llegando al grado de que los ciudadanos comunes son vulnerables al estar expuestos a robos, asaltos, secuestros, ataques y hasta a perder la vida, con los agresores obrando de manera cuasi impune, pues aunque sean detenidos, no tardan mucho en quedar en libertad.

¿Es justicia eso? No, pero es legal y en un Estado de derecho prevalece lo legal, aunque no sea lo justo. ¿Qué debería pasar entonces? Lo lógico sería adecuar las leyes buscando los principios de justicia y ética, pero lamentablemente eso es una utopía pues siempre quedan lagunas legales que son aprovechadas.

¿A qué vienen las líneas anteriores? Es aún más simple, revisando la prensa nacional y local en lo que va del año menudean los casos donde ha habido detenidos, confesos incluso, a quienes los jueces dejan en libertad y el daño patrimonial o físico que cometieron queda impune. Quizá se les deja en libertad para seguir luego con el proceso y aprovechan eso para escapar.

Ya de por sí el sistema judicial había estado arrastrando pifias, con expedientes mal integrados en el Ministerio Público que después eran rechazados en los juzgados al no acreditarse la presunta culpabilidad del detenido. Eso ocurría y sigue ocurriendo en Yucatán, pero con las reformas legales, además ya es más fácil que salgan, no importando de qué se trate.

En un caso federal, los tiburones rellenos de cocaína y asegurados en la terminal remota, que en su momento fueron noticia, resulta que siempre no era droga, era ?algún otro polvo? con el que rellenaron los escualos. ¿Podría ser que como tocarían Yucatán, se les puso mucho talco, siguiendo la costumbre yucateca contra el calor? A como van las cosas, no sería raro?

Más local, hace unos días salió libre la conductora quien presuntamente en estado de ebriedad subió en sentido contrario el puente del anillo periférico y atropelló y dio muerte a un motociclista. Pese a que es su tercer incidente conduciendo presuntamente bajo la influencia del alcohol, la joven ya está en su casa mientras se le vincula a proceso?, si es que eso ocurre.

A esto se pueden ir sumando más casos, más graves, de asaltantes, ladrones, etc., recuerden que en Mérida ya tenemos hechos de sangre..., basta recorrer archivos para encontrarlos, pero que se pierden en la memoria por ser tan comunes?, eso es peligroso, pues se puede llegar al grado que los ciudadanos que se sientan en peligro empiecen a responder y tomar la justicia por sus propias manos, lo que empeoraría las cosas.

Más allá de ?escudos? y licencias de impunidad, aún estamos a tiempo de mantener a salvo la tranquilidad yucateca. Eso es un trabajo de todos.

Hasta la próxima?

La Caja de Pandora del Escudo Yucatan

Por Miguel II Hernández Madero

El Programa Escudo Yucatán, para el cual se ejercerán millones de pesos, pretende (de acuerdo al mensaje discursivo oficial) recuperar la seguridad de la sociedad yucateca y abatir los índices de delincuencia, mediante el uso de nuevas tecnologías, reforzamiento de los cuerpos de seguridad y reorganización?, en fin toda una belleza que se enfrenta a la desconfianza que inspiran los cuerpos policiacos en la sociedad.

Estudios realizados en 2013 y publicados en 2014, revelan que a nivel nacional la situación se puede resumir de una manera simple: los mexicanos no confiamos en las instituciones, vamos, en muchos casos ni siquiera en los vecinos ni en los familiares.

¿Es México un pueblo desconfiad0? Una lectura fácil sería decir que sí, pero en realidad más que desconfiado está decepcionado. Han sido generaciones de promesas, de sonrisas falsas, de declaraciones entusiastas que no conducen a nada, de atropellos y los mexicanos seguimos en una sorda lucha por subsistir con mayores cargas impositivas, una pérdida en el poder adquisitivo del salario que se mantiene casi estático con mini incrementos anuales que son rebasados por los macro aumentos de la canasta básica, energía eléctrica, transporte y demás.

Así, vivir en México es un desafío que afrontamos día a día, no por gusto o valentía, sino que lo hacemos por necesidad. No hay de otra.

Pero en el caso de la percepción que tiene la sociedad sobre los cuerpos de seguridad, el problema no es la desconfianza. El problema en sí es qué hicieron las instituciones para generarla. Centrémonos en Yucatán donde hasta la década de los ochentas la policía estatal era una caricatura. Cuando entregó cuentas el general Alfredo Navarro Zuloaga a su sucesor el Prof. Miguel Ángel González López, la corporación tenía menos de diez patrullas para toda la entidad y dos autobuses para trasladar a los antimotines donde fuera necesario. Algunas fuentes señalaban que en realidad eran siete las patrullas únicamente.

Desde entonces la corporación se fue transformando a ritmo acelerado. Llegó un momento cuando nos quejábamos de que la ciudad parecía estar en estado de sitio, por el constante paso de patrullas, pero a cambio de ello no se tenía tantos asaltos como ahora, ni secuestros, ni vandalismo. Había delincuencia, tampoco es negarla, pero en contados casos.

Ahora con más elementos, también hay más delitos. Tiendas de conveniencia, agencias y negocios asaltados a plena luz del día. Asaltos en la vía pública, robos en cajeros automáticos, accidentes de fatales consecuencias y más cosas que van llevando el pastel de inseguridad.

A esto sumemos esa desconfianza hacia los uniformados, fruto de arbitrariedades, de cateos aleatorios, sin ningún motivo, de la prepotencia, de las detenciones injustificadas y demás cosas, que con el Escudo Yucatán puede agravarse al darle carta blanca a la policía preventiva, máxime que la policía ministerial ya se fusionó con ella en aras de un ?mando único?.

Ojalá que el Escudo Yucatán sea esa panacea que anuncian para curar los males de la inseguridad en la entidad y no se convierta en una Caja de Pandora. Estamos a tiempo de recuperar la paz y las autoridades tienen la oportunidad de ir recuperando esa confianza que perdieron gradualmente entre los ciudadanos.

Hasta la próxima?

Los delitos de "bajo impacto" vs Escudo Yucatan

Por Alejandro Pulido Cayón

La seguridad pública es tema de capital importancia para la estabilidad de una sociedad, sin duda alguna. Corresponde al estado garantizar la convivencia armónica entre ciudadanos, la impartición de justicia y, en ese ambiente de paz y tranquilidad, de certeza jurídica, impulsar el desarrollo económico. Eso suena de los más lindo y bello, es parte de los fundamentos de la teoría política elemental.

Claro que en la práctica la historia resulta muy distinta: Abusos policíacos, reiteradas violaciones a los derechos humanos, la lucha constante por mantener a raya al crimen organizado, un nuevo sistema judicial que todavía no acaba de cuajar, son las notas que salpican al edénico y opiáceo discurso gubernamental. Y ahora nos dicen que nuestras penas con Escudo Yucatán, serán menos.

Ya es prácticamente un hecho que las reformas propuestas por el Poder Ejecutivo pasarán sin mayores contratiempos en el Legislativo. Por lo pronto, ya se aprobó una lana de mil 500 millones de pesos para ?modernizar la infraestructura de seguridad?, léase: tener bajo estricta vigilancia tecnológica a la ciudadanía y a la criminalidad por igual.

Avezados en las técnicas goebbelianas de propaganda, los voceros del gobierno estatal desplegaron una irrefutable campaña para ?socializar? las bondades de este proyecto de seguridad. Audaces negociadores y personeros cabildearon con eficiencia, eficacia y efectividad las reformas necesarias para hacer de Escudo Yucatán una realidad jurídica y financiera. Todo lo anterior, dejó más que evidente que era poco menos que necesario el concurso de la sociedad para enriquecer las iniciativas del Ejecutivo. Sin consultas ni foros ni propuestas de organizaciones civiles, nada más nos dejan correr una serie de cambios legales que, a la larga, afectarán nuestro quehacer en la vida cotidiana. Qué lindo es lo bonito, y más cuando los ciudadanos quedamos excluidos.

Lo que me interesa saber es: ¿con qué mecanismos de protección contaremos contra las detenciones arbitrarias por parte de la policía? Hasta la fecha, es práctica común que en el sur de Mérida los uniformados recorran las calles en convoy, y donde ven una concentración de jóvenes los catean sistemáticamente. Bajo la mera sospecha de ser foráneos, los patrulleros han detenido a personas en diferentes puntos de la ciudad para pedirles se identifiquen; y de negarse, les recetan arrestos administrativos hasta por 24 horas. Así lo hacen en contra de cualquier derecho consagrado en la Constitución. Pero nadie dice nada, porque es mejor prevenir que lamentar. Y en aras de esa fútil sentencia perdemos libertades sin chistar.

Y si a esas vamos, la incidencia de robos a casa habitación debería presentar un notable decremento. No es así. Lo cierto es que los delitos de bajo impacto, son los que han ido al alza en los últimos años. A eso, hay que añadirle la nulidad de los cuerpos policiacos dedicados a la investigación. Una vez que entraron a robar a tu casa, lo mejor que puedes hacer es resignarte a la humillación y el dolor; esas fechorías casi nunca se esclarecen. Los índices de impunidad no se abaten con penas más severas, sino con capacitación a quienes deben combatirla.

Pero hablando con justicia: Si algo bueno trae el dichoso Escudo Yucatán, es que prometen invertirle a la prevención del delito con base en el desarrollo laboral, cultural y deportivo. Veremos, dijo un ciego. Es cuanto les cuento.

En Twitter: @alexpulidocayon

La riqueza de Yucatan es su tierra

Por Miguel II Hernández Madero

En Yucatán no hay minerales preciosos, no hay ríos, ni se tiene un clima paradisiaco, pero tiene una riqueza que ha sido explotada desde tiempos de la colonia, cuando desencantados los ibéricos por no tratarse de una isla, ni encontrar oro, se dieron cuenta que se tenía fuerza de trabajo suficiente para explotar la tierra.

Ambos, mano de obra y tierra, fueron bien aprovechados en la Colonia y tiempo después en el México independiente, hasta nuestros días.

Históricamente tenemos que fueron manos yucatecas quienes construyeron en Cuba y en Puerto Rico, llevados ahí por los hispanos. No es casualidad que haya un barrio en la Habana, llamado ?Campechito?, porque de ese puerto salían los embarques con su carga humana de mano de obra?, pero es historia antigua.

El otro recurso, la tierra, ha sido recurrente. Sin tener un suelo fértil en toda la extensión de la entidad, Yucatán cuenta con zonas donde se puede sembrar y cosechar bien, por las bondades de la naturaleza, pero en otras es necesario un trabajo incesante, para lo cual nuevamente se recurrió a la mano de obra de los mayas.

Así ha sido, tanto que en una época negra del México independiente en el siglo XIX fueron enviados a Cuba cargamentos de mayas, para que trabajaran en condiciones infrahumanas, y de quienes pocos regresaron.

¿Por qué este recordatorio histórico? Simple. En los últimos años nuevamente se tiene el problema de la tierra. Ya en el porfiriato hubo latifundistas, cuyos descendientes aún tienen grandes extensiones de tierra en torno a Mérida, con este antecedentes quizá no llame la atención el que en pleno siglo XXI se haya especulado con grandes extensiones en Hunucmá, Ucú, Dzemul, Tinum, Kaua y, lo más reciente, Valladolid, donde toda una reserva está siendo en proceso de ?venta?, pese a que los campesinos de la zona alegan que se trata de un vil y vulgar despojo. En todos esos casos ha estado presenta la mano de miembros de la casta política.

La riqueza de Yucatán entonces sigue siendo la tierra, el patrimonio ancestral, la madre del maya y de sus descendientes, para quien sacarlo de sus lares es condenarlo a muerte, una muerte lenta, porque lacera y carcome sus raíces, hasta que no aguantan más y estalla la violencia. Recordemos que la Guerra de Castas tuvo como uno de sus principales motivos el despojo sistemático de las tierras que habían ocupado durante generaciones.

¿Es necesario que haya un estallido, de menor o mayor proporción para que las autoridades reaccionen? ¿Es necesario que nuevamente haya sangre, violencia, destrucción? No debe ser así. Ya la entidad navega entre índices de inseguridad, de falta de valores, de cambios morales y de falta de ética, como para incrementar la inestabilidad social con más problemas de este tipo. Valladolid es el caso más reciente donde los campesinos reclaman el respeto a sus tierras. Ojalá que esto no derive en un sacrificio de sangre a esa extensión en disputa.

Hasta la próxima?

Juegos peligrosos en Yucatan

Por Miguel II Hernández Madero

Hace años yo presumía de vivir en una ciudad tranquila, en un estado seguro, con gente noble, desconfiada, pero noble; en este siglo XXI las cosas ya no son así y lo peor es que ya dejaron de ser noticia los crímenes, asaltos y robos, para convertirse en algo habitual que ha hecho perder a quienes viven en Yucatán su capacidad de asombro.

Pensar que esto se debe a los ?huaches?, es salirse por lo fácil. Es el resultado de muchas cosas, desde la llegada de estereotipos por medio de series extrajeras, hasta la presencia de yucatecos que se han ido al otro lado de la frontera en busca del ?sueño americano? y han regresado como emergidos de alguna pesadilla urbana, para introducir las costumbres adquiridas en los barrios bajos de donde han tenido que sobrevivir ?trabajando en lo que sea?.

Esto no es general, pues tenemos coterráneos que han afrontado situaciones difíciles en los Estados Unidos y han mantenido sus valores. Muchos municipios subsisten de los recursos enviados por sus familiares desde el vecino país del norte y en poblaciones como Cenotillo, Tekax (en comisarías), Motul y Espita, es evidente ese desarrollo, pues incluso se intenta copiar los estilos arquitectónicos de casas en las poblaciones estadounidenses.

¿Es malo esto? No, pues el ser humano por naturaleza busca su bienestar. Lo malo está cuando el estilo de vida tan deshumanizado y egoísta se enquista en estas tierras y las nuevas generaciones no son capaces de asimilarlo y caen, por imitación, quizá queriendo alcanzar paradigmas sociales idealizados.

Así vemos bromas pesadas como dispararle diábolos de plástico a los transeúntes (total, no pasa nada), bandas neonazis agrediendo a los indefensos (como se llegó a reportar en Oxkutzcab), o adolescentes jugando a los secuestradores (total, es tan fácil planearlo y nada puede salir mal).

Pero no todo es culpa de los estereotipos, también juega mucho la irresponsabilidad y los conflictos sociales. En lo primero destaca la vida tranquila, sin aparentes preocupaciones de jóvenes de la clase media o media alta, que si no son ricos, tienen un trabajo estable y ?ganan bien?, al menos para darse sus gustos unos cuantos días, sin medir las consecuencias, pues todo puede verse como una travesura, como por ejemplo subir un puente en el Anillo Periférico en sentido contrario (?qué más puede pasar?), o jugar a las carreras en las avenidas, pasarse un alto o manejar imprudentemente entre el tráfico y hasta subirse a unas escaleras eléctricas con todo y auto.

Pero en la cima de todo, tenemos a quienes haciendo uso de la riqueza o el poder, violan las normas sociales y legales con una sensación de impunidad, cuando para frenarlos basta que las instancias adecuadas apliquen la ley, sin fijarse en nombres, apellidos ni posición.

Decir que eso pasa en todos lados no es la respuesta adecuada, pues Yucatán no era el sitio igual a otros, era un lugar tranquilo y respetuoso, tanto por los nacidos aquí, como por quienes decidieron venir a disfrutar de ese clima seguro.

Es tiempo de recapacitar y darnos cuenta que Yucatán es nuestro hogar y no debemos estar dispuestos a perderlo.

Hasta la próxima?

Columna La Vision de Caronte La Resurreccion Politica

Por Miguel II Hernández Madero

Las próximas elecciones en Yucatán están a dos años y medio de distancia, tanto federales como locales; oficialmente el proceso de selección interna de candidatos en los partidos iniciarían en un año y nueve meses, pero eso parece que ya no importa porque abiertamente ya iniciaron acciones de proselitismo y posicionamiento de imagen, en busca del ansiado premio de ser candidatos a gobernador.

Y no es que esa sea la única posición en juego, pero para las demás candidaturas veremos el movimiento de sus aspirantes hasta en unos nueve meses más, o bien permanecerán callados, hilando en las sombras o trabajando desde lo oscurito para ganar el favor del gran elector cuando llegue el momento.

Claro, eso hablando de los dos partidos mayoritarios en la entidad, porque los demás reciclarán políticos de entre los despojos que dejen los procesos de selección interna o bien, abrirán las puertas para quienes escudados en ?movimientos ciudadanos? les da lo mismo vestirse de tricolores, azules, amarillos, verdes, o proclamarse morenos, aunque en el pasado se hayan rasgado las vestiduras jurando ser leales a tal o cual partido. Habrá qué ver cuál será su camiseta esta vez.

Pero retomando el punto de los aspirantes a Gobernador, dos Secretarios estatales, Víctor Caballero y Mauricio Sahuí han tomado un segundo aire, pues sus posiciones les permiten recorrer la entidad, con la bandera de supervisión de programas y así ser vistos por los ciudadanos del interior. Ambos tienen un pesado lastre que deben superar para seguir con éxito en sus aspiraciones.

Se suman a ellos los legisladores federales Liborio Vidal Aguilar y Jorge Carlos Ramírez Marín. En el caso del primero, vallisoletano y conocedor del oriente del estado, se ha dedicado a seguir fortaleciéndose en esa zona, sabedor del capital político que le podría ganar a la hora de las designaciones. Sus reuniones han sido más discretas en el aspecto mediático, pero con mayor penetración entre los ciudadanos, con eventos de diversa índole. Por ejemplo el juego de béisbol entre Tigres y Leones de Yucatán, realizado hace unos días en Valladolid.

Por lo que respecta al diputado Jorge Carlos Ramírez Marín, su jugada está basada, hasta ahora, en reuniones con diversos grupos de las llamadas ?fuerzas vivas?, buscando posicionamiento, pero con una visión bien trabajada, pero ajena a estas tierras y con mensajes mediáticos ya arcaicos, que la gente sencillamente ya no se lo cree y puede generar rechazo.

En eso hace recordar a un ex gobernador, a Víctor Manzanilla Schaffer, quien fue diputado local y federal, senador de la República, embajador y esperó 18 años antes de ser candidato a gobernador, pero salió de Palacio de Gobierno el 14 de febrero de 1991, después de tres años de una administración entre tumbos y rechazo, por rodearse de personas desarraigadas, los llamados ?yucahuaches?.

Ojalá que para Ramírez Marín la espera no sea de 18 años, y ojalá para el estado, que si llega, no ocurra lo mismo que con Manzanilla Schaffer cuando hubo un total alejamiento y olvido de las políticas públicas.

En la próxima tocaremos el tema de otros aspirantes. Hasta la próxima.

Columna La Vision de Caronte Cosas de Muchachos

Por Miguel II Hernández Madero

Yucatán es la entidad tranquila cuya imagen nos han vendido en los promocionales, tanto en el plano local como en el nacional; no hay ejecuciones cotidianas, balaceras, cadáveres colgados, ni otros tantos delitos que son el día a día en otras entidades.

Pero Yucatán no es una entidad ciento por ciento segura. Es similar a un cenote, cuya superficie es como espejo de agua, pero por debajo hay corrientes que arrebatan y destruyen vidas si no se toman en cuenta.

Esta no es una declaración alarmista, ni apocalíptica, es simplemente una reflexión tras analizar lo ocurrido en los últimos tres meses, sin tener que remontarse a la última década, que tiene mucho que aportar en cuanto a cifras e índices de violencia y crimen.

En los últimos tres meses hemos vivido ajustes de cuentas entre pandilleros en pleno centro de la ciudad, asaltos y robos (no son lo mismo), homicidios y decomisos de droga. Como si fuera burla, todo ello estando ya un destacamento de la Gendarmería Nacional en la entidad, para reforzar la seguridad.

Llama la atención que siendo una entidad tranquila y segura, según el discurso oficial, sea ese un atractivo para desarrollar actividades delictivas de bajo perfil, pero de altas ganancias como el montar viveros en casas particulares para cultivar mariguana de la mejor calidad, con un manejo profesional y en fraccionamientos populosos, dentro de la mancha urbana y con vialidades de fácil acceso. Han sido dos casos detectados que nadie puede negar, uno en el fraccionamiento Pensiones y el más reciente en Francisco de Montejo. En ambos las viviendas están comunicadas por avenidas al Anillo Periférico desde donde pueden trasladar la mercancía a cualquier otro punto de la ciudad en cuestión de minutos.

Eso hace pensar que hay más viviendas en estas condiciones, en fraccionamientos con las mismas características de acceso al Anillo Periférico y dentro de la mancha urbana. Por las cantidades de mariguana encontradas, no se trata de un comercio de gran escala, pero la calidad de la planta creada la hace altamente rentable, para un mercado más exclusivo que el de la mariguana comúnmente cultivada y distribuida. Esto apunta a que Mérida por sí misma es una plaza que deja buenas ganancias en el comercio de la hierba, eso sin dejar de ser segura y tranquila.

Pero también ha llamado la atención el caso del secuestro de una persona de la tercera edad, quien fue interceptada y privada de su libertad por dos jóvenes adolescentes, estudiantes de preparatoria del Instituto Cumbres, con la autoría intelectual de un tercero, aún prófugo al redactar esta columna.

Los adolescentes fueron detenidos y la mujer liberada. El que se trate de menores de edad los pone en una situación de privilegio ante la ley, que los protege. Esta es una particularidad que en otras partes del país ha sido aprovechada por la delincuencia organizada para usar a menores de 18 años, sabiendo que al ser detenidos, en poco tiempo estarían libres.

A final de cuentas, en este caso de secuestro, como muchos opinan, las autoridades podrían tomarlo como ?una travesura y cosas de muchachos?, lo cual es lamentable y fomenta la impunidad en quienes han perdido los valores éticos y morales que deben regir en la convivencia de la sociedad, sin importar el estrato al cual pertenezcan.

Ojalá que esto no quede en ?cosas de muchachos? y con ello se de por cerrado el asunto en unas semanas cuando ya el asunto haya perdido su carácter de novedoso. Estamos a tiempo de recuperar nuestra sociedad, nuestra vida y nuestra tranquilidad.

Hasta la próxima?

Abiertas campañas de proselitismo político en Yucatan

Por Miguel II Hernández Madero

Faltan dos años para el arranque formal del proceso electoral de 2018, pero desde ahora diversos personajes de la política local realizan abiertas campañas de proselitismo político, en aras de obtener alguna nominación para esas elecciones.

Atrás han quedado algunas prácticas del viejo sistema político, aunque otras no sólo siguen vigentes sino que también se han fortalecido o adquirieron un matiz más duro, en un franco proceso de involución que no corresponde a la demanda de la sociedad contemporánea que exige cada día más políticas públicas y acciones, en vez de recibir un bombardeo mediático con declaraciones y discursos bonitos, pero con acciones de poco o ningún beneficio social.

En el arranque de 2016, la ?tranquila? sociedad yucateca (que ya no lo es tanto por el incremento de crímenes de todos sabores y colores), se ha visto prácticamente asaltada por declaraciones triunfalistas, reuniones de políticos, mensajes y recorridos que tuvieran sentido, quizá, en tiempos de campaña, pero no ahora.

Quizá sea falla de los cerebros detrás de ese marketing político, o quizá sea que quieren jugarle al madruguete, pero frente a eso los políticos de todos los partidos quienes han iniciado ese camino febril pensando en obtener una candidatura para 2018, ya sea desde regidores, alcaldes, legisladores (en los dos niveles), para el Gobierno del Estado, e incluso queriendo ser presidenciables, deberían plantearse unas preguntas sencillas, sin dejarse endulzar el oído:

1.- ¿Podrán sostener ese ritmo de gastos y el posterior golpeteo que recibirán conforme se vayan desgranando esos 24 meses?

2.- ¿Tienen en torno a sí a las personas capaces para afrontar el reto, o sólo tienen personas leales por conveniencia? Esto es importante porque a final de cuentas se trata de realizar acciones de impacto social, en una sociedad cada vez desconfiada y más exigente.

3.- ¿En verdad consideran que el pueblo, los ciudadanos, se creen las fotos posadas y las declaraciones en discursos bonitos pero vacíos?

4.- ¿En verdad creen que están posicionando su imagen con eventos, presentaciones y simulaciones? La gente no lo cree y lo crítica, a tal grado que deja de ser válido aquello de ?que hablen de mí, bien o mal, pero que hablen?. En política, si en verdad se quiere ganar, actualmente hay que convencer. Los resultados en los procesos electorales de este siglo han demostrado que los ciudadanos ya no esperan; dan la oportunidad pero si no funciona, se las cobran en el siguiente proceso.

Al PRI la dieron la oportunidad durante décadas como maquinaria arrolladora, lapso durante el cual se pudo permitir cometer errores y decir lo que quisiera, porque no tenía nadie al frente. La oposición surgida en 1988, precisamente por un cisma en ese partido, llevó a la fragmentación política que permitió la alternancia en el poder y que en 2000 llegara Acción Nacional a los Pinos, de donde salió doce años después. ¿Qué deparan las elecciones presidenciales en poco más de dos años? Es difícil pronosticarlo?, y en Yucatán ¿qué pasará?

Ojalá que esta marcha de desesperados de todos colores, sabores y partidos, se traduzca, cuando sea el momento en la llegada de administraciones y representantes, alejados de la soberbia y de la prepotencia.

Hasta la próxima?

La violencia del Sur profundo de Merida

Por Miguel II Hernández Madero

Los primeros días de 2016 han transcurrido con languidez, desencanto e incertidumbre en una sociedad yucateca donde mayormente se desbordaba optimismo pero que ahora parece desarrollarse en peligrosa inercia y desinterés.

Además de la ya tan conocida cuesta de enero, que por ?tradicional? ya nadie se espanta, nos encontramos con un clima de violencia matizado por asaltos, robos a casa habitación, homicidios y ajustes de cuentas entre miembros de pandillas del comercio informal que han operado durante años en pleno centro de la ciudad y en las colonias, sin que la autoridad se haya enfocado en pleno para erradicarlos; vamos, es más efectivo y contundente el Sistema para perseguir y localizar a los contribuyentes fiscales, que para abatir la actividad de vendedores piratas, narcomenudistas o asaltantes.

Lo ocurrido el sábado a las puertas del Bazar San Juan, en pleno centro de la ciudad, no debe ser visto de manera simple. Según dio a conocer la Fiscalía General del Estado, un joven de 17 años de edad fue acuchillado por la espalda por dos sujetos quienes lo habían ido a esperar. Los presuntos agresores, ya detenidos y consignados, tienen 18 y 16 años de edad respectivamente. Todos ellos habitantes del sur profundo.

La lectura rápida mueve a pensar que se trata de efectos simples de descomposición familiar y pérdida de valores, etiquetas que tanto se han colgado a las colonias del sur profundo. También se habla de ?pobreza?. Sin embargo hay un aspecto que no debe ser dejado a un lado: se señala también que es parte de viejos pleitos entre bandas rivales de vendedores de discos piratas de audio y video.

De todos es sabido que la piratería existe en Mérida y en diversos municipios de la entidad. Ya no son aquellos discos grabados en un equipo doméstico y comercializado artesanalmente. Se trata de discos copiados en estudios, con carátulas y empaques vistosos, que se venden abiertamente, en locales comerciales y hasta en las aceras, pagando al Ayuntamiento los correspondientes derechos de piso y licencia comercial (esto último en algunos casos).

Hablar de grupos rivales es referirse a una actividad organizada que ha crecido y que maneja fuertes sumas de dinero, lo que permite que quienes controlan ese negocio acumulen una riqueza respetable, con sus empleados ?ganando bien?, porque tienen un trabajo o desempeñan una actividad que les permite sostenerse.

Vivir al margen de lo legal, permite desarrollar un sentimiento de impunidad, que poco a poco va creciendo hasta perder todo rastro de respeto hacia la sociedad y hacia sus semejantes, hasta llegar al robo, a la agresión y al homicidio.

No. No se trata de decir que lo ocurrido frente al Bazar San Juan fue una riña entre vendedores piratas. Eso es sólo la punta del iceberg. Hay mucho más debajo, que implica la existencia de una mafia dedicado a un comercio ilegal y que contribuye a esa crisis y desaparición de valores que conduce a la violencia en una sociedad cada vez más desesperada por sus bajos ingresos, falta de empleo formal y desconfianza hacia sus autoridades.

Ojalá que 2016 no siga como está empezando, porque para ser Yucatán y Mérida, lugares tranquilos y seguros, el color rojo no le sirve para mantenerse con un traje blanco de paz y concordia.

Hasta la próxima?

El genero de la novela no existe en Yucatan

Por Miguel II Hernández Madero

Hace unos días se entregaron los premios estatales y nacionales de literatura convocados por la Secretaría de Cultura de Yucatán, en el marco del desayuno del ?Día del Escritor?, a donde no se invitó a varios escritores, pero pese a ello el lugar estuvo lleno; nadie extrañó la ausencia de la novela y a pocos les importó que se hubiese declarado desierto el premio ?Antonio Mediz Bolio? por trayectoria.

Lejos quedaron las ceremonias en el teatro José Peón Contreras para entregar los premios. Resulta de extrañar que se haya realizado algo tan simbólico en un desayuno ?entre cuates?, quizá minimizando los premios en sí, porque no puede alegarse cuestiones presupuestales, ya que realizarlo en un lugar como el antiguo teatro no representaba mayores gastos, aunque posiblemente sí: hacerlo en ceremonia aparte implicada DOS eventos con los gastos correspondientes y con una logística aparte.

En lo relacionado al premio ?Antonio Mediz Bolio?, por trayectoria, debemos recordar que no es primera vez en este siglo que lo declaran desierto. En el sexenio anterior se declaró desierto porque sólo hubo un inscrito y no tenía la trayectoria necesaria para ser reconocida.

El año pasado fue polémica la designación, no por calidad o trayectoria del galardonado, sino por la relación laboral o de amistad entre él y los miembros del jurado. Esta año simplemente se dijo que no se reunían los méritos suficientes para otorgarlo, pero sin aclarar si acaso hubo registrados o como efecto del desencanto, esta vez no hubo la respuesta adecuada.

Decir que no hay personas que pudieran ser consideradas para ganar ese galardón, es mentir. Tenemos ganadores de premios nacionales e internacionales, con obras publicadas, que circulan fuera del estado, por sus propios méritos, sin el apoyo de Sedeculta, entonces ¿por qué no se les reconoce? Recordemos que no hace muchos años el premio internacional de cuento Max Aub, lo ganó un yucateco. Recordemos a Adán Echeverría, quien por su cuenta está labrando su trayectoria, en fin, candidatos naturales hay, lo que no se tiene es visión.

A esto sumemos que en las convocatorias de estos premios literarios recientemente entregados, omitieron el género de novela, podría ser porque quienes dirigen las acciones de cultura en la entidad, son poetas o cuentistas, pero jamás han hecho nada novelísticamente y por ello podrían sentirse cohibidos frente a ese género que impone y crea mitos.

Entraremos en unos días a 2016, que en el aspecto cultural trae un plus a nivel nacional y es el estreno de la Secretaría de Cultura a nivel federal. Eso implicará trabajar en las entidades e incluso podría hablarse de delegaciones de la misma, siguiendo el esquema de la Federación. No sería raro que en Yucatán, nada cambie al repartirse esa responsabilidad como si fuera un pastel y viéramos a los mismos nombres que se han repartido becas, apoyos, talleres y puestos en el ramo desde hace por lo menos dos décadas.

Ojalá y los yucatecos no sigamos siendo simples espectadores de lo bien que les va culturalmente a otros estados, mientras aquí todo queda en artesanías y bailes folclóricos de exhibición.

Feliz inicio de año a todos y hasta la próxima?

La inseguridad va ganando terreno en la capital yucateca

Por Miguel II Hernández Madero

La inseguridad en Yucatán, impensable para muchos, ya es algo real; cierto, no se alcanzan aún los índices registrados en otras entidades del país, pero decir que ?no nos va tan mal?, es un triste consuelo que no ayuda resolver la situación.

El número de homicidios registrados en lo que va del año con cifra récord (más los que faltan), rompe de una manera dramática con la imagen tan pacífica, bella, poética y demás de esta tierra del Mayab. Ha habido asaltos, accidentes mortales, robos, extorsiones, etc., que en sí también han aumentado en relación con años anteriores, pero que no llaman la atención como los homicidios, incluyendo en esto a los feminicidios, porque a final de cuenteas estamos hablando de lo mismo: la muerte intencional de una persona a manos de otra.

Tal es el impacto de esto, que los índices de suicidios han pasado a segundo plano, aunque los tres estados de la Península están entre los cinco primeros lugares a nivel nacional dentro de ese renglón, pero de eso hablaremos en otra columna.

Al momento de escribir esta columna, el último de los homicidios registrados fue el de una chica de apenas 18 años de edad, cuyo cuerpo fue encontrado en una brecha de Conkal, dos días después de su desaparición.

En lo personal llama la atención que para llegar al sitio donde fue encontrado el cadáver, es necesario pasa uno de los famosos retenes de policía. Concretamente el de la salida a Motul, para dejar el cadáver desnudo y alejarse.

En cualquiera de esas dos opciones principales, es mucho trayecto recorrido con un cadáver, contando con la suerte de no haber sido sujetos a revisión, cosa que no es tan rara, pues a determinadas horas es frecuente ver a los encargados de esos retenes que simplemente están cobijándose a la sombra, comiendo o viendo pasar los vehículos; aunque también en otros momentos detienen de manera aleatoria y revisan todo.

Definitivamente los autores tuvieron mucha suerte. Nadie vio que transporten el cadáver desnudo para tirarlo en una brecha, previamente nadie vio con quien se fue la joven o si se trató de un levantón, lo único que se sabe hasta ahora es que se trata de una víctima más de la violencia que poco a poco va ganando terreno en la capital yucateca y en el resto de la entidad.

Pero recuperar esa seguridad depende de todos. No se trata de actuar como justicieros civiles. Tampoco es cosa de esperar que haya más policías en cada esquina, porque lamentablemente los ciudadanos ya no confían en los uniformados, y hay motivos para ello.

Más bien es necesario que ciudadanos refuercen acciones de solidaridad, colaborando entre si y no mirar para otro lado cuando algo pase. Por lo que respecta a los cuerpos de seguridad, es necesaria su profesionalización, su conocimiento de las leyes y los derechos humanos, así como de mejorar su trato con los ciudadanos para recuperar la confianza que perdido. Sólo así se tendría una unión sólida entre ciudadanos y autoridades, lo cual resultaría en mayor seguridad para todos.

Pero eso, es sólo una idea como ciudadano común, que poco a poco he visto que la sociedad yucateca ha ido perdiendo paz y tranquilidad ancestral.

Hasta la próxima?

Violencia normal en Yucatan signo de inseguridad total

Por Miguel II Hernández Madero

Yucatán vive la consecuencias del crecimiento demográfico y la crisis en los valores morales de la sociedad contemporánea; a tres semanas de terminar 2015 ya se contabilizan 41 homicidios en la entidad, de todos ?colores? y sabores, desde los políticos (recordemos lo ocurrido en la jornada electoral) hasta pasionales y otros inexplicables.

Es como si se estuviera viendo la elaboración de una novela negra, con el lado oscuro de la sociedad. Esto no implica que ?antes no ocurría esto? o ?Yucatán era pacífico, hasta la llegada de los fuereños?. Para nada. Ha habido homicidios, suicidios, asaltos, robos con violencia y secuestros en estas tierras del norte peninsular, sólo que no se daban con tanta frecuencia.

Podemos darnos cuenta que la población ha aumentado, ya debemos haber rebasado los dos millones de habitantes y casi la mitad se concentra en la ciudad de Mérida, capital del estado.

La semana anterior desde esta columna señalaba la deshumanización que se está viviendo en nuestro entorno. Hace unos días se dio el caso de un adolescente quien mató a su madre a martillazos y degolló a su hermana en el interior del predio familiar en Juan Pablo II. Hay quienes señalan que esto ?nunca había ocurrido?, pero lamentablemente sí hemos tenido crímenes atroces en estas tierras mágicas del Mayab, tanto como para convertirlas en guión de alguna película gore.

Ejemplos hay muchos; dejemos a un lado a los descabezados aparecidos en montes de Chichí Suárez, para irnos un poco más atrás. Por ejemplo el caso del jardinero que fue asesinado y su cadáver cremado para cobrar un seguro de vida, haciéndolo pasar por el asegurado. Todo eso se vino al traste cuando se comparó el tipo de sangre y se detuvo en Oxkutzcab al autor material e intelectual del crimen.

Otros casos se dieron en el barrio de Santiago, uno de ellos fue el asesinado de un abogado y su secretaria, por el cual se detuvo al novio de ésta, pero que al año salió en libertad por no podérsele acreditar la responsabilidad y el homicidio quedó sin culpables. El segundo caso fue el crimen de una bailarina clásica y su señora madre.

Podemos referirnos también al crimen ocurrido en el hotel Gloria, que estaba ubicado en la calle 52 con avenida Pérez Ponce, donde un sujeto mató a los dueños (un matrimonio de la tercera edad) y defecó junto al cadáver de la mujer, lo cual fue una pista para identificarlo y detenerlo más de un año después.

¿Y se acuerdan del vendedor de flores que mató a su esposa y la enterró en el patio de su casa? Eso pasó rumbo del penal, lo más grotesco es que encima puso un montón de piedras y ahí jugaban sus hijas, a quienes les dijo que su madre se fue con otro hombre.

La lista podría seguir. Los crímenes en Yucatán no son cosa de ahora, claro no tenemos ejecuciones (aún), ni enfrentamientos entre bandas rivales, pero sí hemos registrado balaceras (recordemos la ocurrida en la colonia Jesús Carranza).

Tenemos enfrente un problema que debe ser abordado no sólo desde los organismos de seguridad (o de represión como le llaman las anarquistas), sino que también hablamos de un fomento a los valores, un fortalecimiento a la educación en vez de recortarle recursos, así como incrementar el trabajo de apoyo psicológico en los centros educativos con profesionales, para evitar la deshumanización y que se pierda la capacidad de asombro. Cuando una sociedad empieza a ver como algo normal la violencia, entonces ya la inseguridad ya se ha apoderado de lo cotidiano.

Estamos a tiempo aún. El futuro que queremos debemos construirlo desde hoy.

Hasta la próxima?

La descomposición social ya llegó a Yucatán

Por Miguel II Hernández Madero

Estamos en la segunda década del siglo XXI y la sociedad yucateca está viendo en su propio patio hechos violentos, de los que antes solamente pasaban ?en otros lugares y a otras personas?.

Esa ?otredad? a la que estábamos acostumbrados, era una especie de burbuja de jabón, flotando etérea y ajena a todo, pero propensa a romperse en cualquier instante. Señalar a los fuereños como causantes de los homicidios, asaltos, accidentes chuscos pero costosos, estafas y demás, es lo más fácil, porque se cierra los ojos y se justifica todo diciendo que todo es por culpa de los ?huaches?.

Eso es xenofobia. Cuando no se admiten o reconoce la existencia de un problema, seguirá padeciéndose sin remedio. Si por el contrario reconocemos que el fenómeno de descomposición social ya llegó a Yucatán, sea entre nacidos aquí o llegados de fuera, entonces sí se podrán atacar de frente.

También escuchamos que se trata de cosas de ?educación o de pobreza?, pero si analizamos, en no pocos casos quienes cometen esos ilícitos han tenido acceso a la educación y provienen de clase media, lo cual les permite conocer y desarrollar conceptos del bien y del mal.

Este año cerraremos con una alta tasa de homicidios, extorsiones y asaltos en la entidad. Antes tristemente las cifras que predominaban eran sobre suicidios, pues los tres estados de la Península lideran porcentualmente los índices nacionales de personas que deciden quitarse la vida. ¿Qué es lo que está pasando? Quizá sea un problema de valores, de deshumanización, de imitación al ver lo que ocurre en otras entidades y en otros países, pero como fuera, poco o nada se podrá hacer sin programas públicos que involucren a la sociedad y a las autoridades en un esfuerzo conjunto para retomar el rumbo de aquella seguridad que estamos perdiendo.

Y para muestra de esta deshumanización basta un botón: hace unos días una chica tuvo un accidente y estrello un auto ajeno en la escalera eléctrica de Plaza Altabrisa y la reacción inmediata fue de burla, los famosos memes, bromas, etc., ridiculizando una situación que ante todo debió ser analizada y tomada más en serio. Las implicaciones sobre esto son muchas y muestra cómo actualmente se percibe la vida cotidiana.

¿Ese tipo de sociedad deseamos en el futuro? ¿Hasta dónde se permitirá? Pensemos que la generación milenio (aquellos que ahora son adolescentes y que han crecido con internet y celular), serán en una década quienes tengan en su mano la economía, la política y el rumbo de la sociedad. ¿Estarán preparados para ello?

Hasta la próxima?

90 dias de administracion y ya muestran el cobre alcaldes

Por Miguel II Hernández Madero

A 18 meses de iniciar la c0ntienda electoral de 2018 el camino por recorrer se antoja largo y quienes ya iniciaron desde ahora, deberán dosificarse para llegar al tramo final y que no sean ?bajados? en los últimos segundos; en esto la geografía política de la entidad juega un papel importante pues en realidad el PRI gobierna sobre menos del 50 por ciento de los yucatecos, aunque cuantitativamente tenga más municipios en su poder que los demás partidos de oposición.

En este aspecto destaca un caso en particular: Valladolid, donde ganó Morena, partido creado por Andrés Manuel López Obrador y cuya candidata, la profesora Alpha Tavera, fue electa sin hacer campaña y con un bajo perfil. Destaca porque ahí el PRI tuvo una estrepitosa derrota?, la docente ganó, sin esperárselo y con un equipo improvisado.

En Valladolid tendremos una muestra cercana de cómo gobierna Morena, de qué propone en Yucatán, más allá de sus postulados y sus discursos, tendremos el ejemplo de qué tipo de políticos se ofrece a la sociedad y entonces la gente podrá decidir en el plano local?, aunque hasta ahora, a pocos meses de haber iniciado la actual administración, ya el desencanto está cundiendo en la Sultana del Oriente.

Hasta ahora son pocos los eventos donde la alcaldesa ha acudido, pues prefiere esgrimir la excusa de ?compromisos personales? para enviar a un representante. Vamos, ni siquiera estuvo en el desfile del 20 de noviembre, pues viajó al Distrito Federal a atender otros asuntos.

Valladolid es la segunda ciudad más poblada del estado, únicamente superada por Mérida y apenas por encima de Tizimín, que se ubica en la tercera posición, con Progreso y Umán en cuarta y quinta respectivamente. Llama la atención que de los cinco municipios con mayor población en la entidad, cuatro sean administrados por partidos diferentes al PRI en el periodo 2015-2018.

Indudablemente es una oportunidad privilegiada para los yucatecos pues tienen en el escaparate a otros partidos y sean o no ex priístas quienes estén gobernando, lo cierto es que lo hacen con otros colores y siguiendo, o tratando de hacerlo, las directrices de otros partidos, con ideologías y plataformas políticas que llevan una mística diferente de trabajo?, perdón?, casi me atraganto de la risa.

Hasta ahora, en apenas noventa días de administración, ya en varios de los Ayuntamientos se está mostrando el cobre, con influyentismo, soberbia, nepotismo, dispendio, amiguismos y muchas más cosas que a la larga provocarán el desencanto de los electores, quienes nuevamente podrían buscar el cambio en las urnas, esperando que esa vez sí, las cosas funcionen y lleguen las personas idóneas, mientras tanto no queda más contar los días y rogar para que algún rayo de luz ilumine a alcaldes y alcaldesas despistados, incapaces y de plano desinteresados por hacer bien su trabajo.

Ojalá las cosas mejoren antes del 2018 o que cuando menos dejen una enseñanza para el electorado.

Hasta la próxima?

Ya no hay tapados en la Politica mexicana

Por Miguel II Hernández Madero

La política a la mexicana está llena de refranes y leyes no escritas; una de ellas la dijo el fallecido líder de la CTM Fidel Velázquez Sánchez con su conocida frase: ?el que se mueve no sale en la foto?, palabras con las que indicaba que quienes se adelantaban quedaban fuera de la contienda.

Eso era en el México de los ?cachorros de la Revolución?, del Milagro Mexicano, de la riqueza petrolera, incluso de los tiempos cuando un Presidente dijo que los mexicanos debíamos acostumbrarnos a ?administrar la riqueza?. La frase estuvo vigente incluso con la llegada de los tecnócratas desplazando a los políticos que sentían que a ellos ?les tocaba? por derecho de antigüedad, pero a final de cuentas se quedaron como una generación perdida.

Moverse antes de los tiempos, implicaba quemarse y quedar fuera de la contienda, pero también había que ser mañoso y dar el clásico ?madruguete? anticipándose a todos los aspirantes para obtener el apoyo de los sectores del partido, en este caso el PRI.

Eso daba matices difíciles de entender a la distancia, pues si se pecaba de prudentes, les podían comer el mandado y quedar fuera o bien, pasar a ser de segunda línea, en vez de disputar la cabeza de la nominación. Para los políticos de esa época la principal complicación era definir cuando era el tiempo prudente de levantar la mano y admitir sus aspiraciones frente al Gran Elector, quien decidía las candidaturas y quienes debían ser tocados con el dedo divino.

Una época simpática vista a la distancia, pero muy seria?, y terrible si vemos los resultados de nuestro pasado reciente y a mediano plazo, con corrupción, desplome de precios, devaluaciones, políticas paternalistas e hiperinflación.

El siglo XXI trajo otras modalidades. Ya los aspirantes no se guardaban y decían abiertamente, como siguen haciéndolo, cuál es su mira. No olvidemos que Vicente Fox desde su posición política en Guanajuato estuvo haciendo campaña durante tres años, promoviendo su imagen y ganó en las elecciones de 2000, aunque luego se le olvidó y quiso controlar a los miembros de su gabinete, para que nadie se adelantara, incluyendo un regaño de Felipe Calderón Hinojosa, quien finalmente ganó la postulación por el PAN y luego obtuvo el triunfo en las elecciones presidenciales.

Otro ejemplo es Andrés Manuel López Obrador, quien lleva haciendo campaña desde hace una década, en su muy peculiar estilo incendiario y que seguirá hasta las elecciones de 2018, por lo menos.

Y es algo curioso, porque ha pasado de moda la figura del ?tapado?, esperando los famosos ?dedazos? para que se diera la famosísima ?cargada?; ahora se sigue dando la cargada (cuando todos se convierten en simpatizantes del elegido, aunque antes lo hubiesen criticado), pero con la diferencia que no hay tapados.

Ahora se levanta la mano con mucha anticipación y entran en una carrera de desgaste, que les representará un alto costo económico, rodeados de golpes bajos, exposición a la opinión pública y abaratamiento de su imagen al emplear figuras, frases y discursos que, la verdad, ya nadie cree.

Saturar las redes sociales y los medios desde ahora, más que convencer a los ciudadanos, los expone y convierte en objetos de burlas y quita seriedad a su imagen como aspirantes a los puestos de elección popular en 2018.

Pero en fin, lo positivo es que habrá mucho material en tres años, para que el ciudadano común pueda divertirse, para bien o para mal.

Hasta la próxima?

Los estudihambre versus los "ninis" en Yucatan

Por Miguel II Hernández Madero

Había escuchado antes la palabra y no entendía si era un insulto que se dirigían o la manera sarcástica de describirse a sí mismos; a final de cuentas aprendí que en la mayoría de los casos es la descripción de su condición, pero con tintes de orgullo y decisión para continuar y alcanzar su ansiado título universitario.

Me refiero a los ?estudihambre?, lo totalmente opuesto a los ?ninis? (quienes ni estudian ni trabajan, y hasta presumen de ello). Una diferencia remarcada es precisamente esa: que no presumen de su condición, por el contrario lo guardan y en silencio afrontan lo que tengan que afrontar, estableciendo fuertes lazos de unión con sus compañeros con quienes comparten comida y el poco dinero que tengan, para apoyarse en pagos de renta, útiles, comida y colegiatura.

Ya sea en escuela pública o particular, estudiar representa un gasto, sobre todo cuando en el cúmulo de tareas algunos docentes piden y piden sin importarles qué tan difícil sea conseguir tal o cual cosa, o si el bolsillo del alumno puede con ello.

He tenido el privilegio de estar en ambos sistemas y constatado como aún en escuelas particulares existen alumnos que siguen sus estudios a base de sacrificios, dejando de comer y parchando como pueden la ropa que han de llevar.

-Están es una escuela particular, tienen dinero para ello, si no les gusta que se vayan a una escuela pública-, comentan varios docentes, pero aparentemente tienen la mirada ciega al no darse cuenta de que si las escuelas particulares existen es porque la oferta educativa gratuita está saturada, no hay lugar para todos, o bien no ofrecen más opciones que las tradicionales.

A eso agreguemos esquemas viejos donde los docentes a veces descargan sus frustraciones y toman como éxito ser considerados como el terror, que reprueban a la mayoría de sus alumnos y los dejan fuera de la carrera. Claro, esto no implica pasarlos a todos si su aprendizaje ha sido deficiente, pero ahí se cierra el círculo porque la mayoría de las veces el aprendizaje es deficiente porque el mismo educador, es deficiente en sus método para impartir o facilitar los conocimientos.

Los ?estudihambre? deben lidiar con este tipo de situaciones y ver que les alcance el poco dinero que tienen, ya sea por apoyo de su familia o por trabajar por horas. Hablamos que el país necesita más profesionales, necesita elevar el nivel educativo de sus habitantes, pero nos encontramos con métodos retrógrados que dificultad esa educación, privilegiando algunas cosas superfluas, pero dejando a un lado lo relevante, como es el deseo de estudiar y aprender.

¿Por qué este comentario en vez de política o de tipo social? Porque ver a alumnos de diversas carreras que pasan carencias y se aguantan, todo con tal de terminar, es algo frente a lo que nadie puede, ni debe, quedarse callado.

Sí, tarde mucho en entender que no es insultante ese término, sino que es simplemente su descripción y desafío ante la vida.

Hasta la próxima?

Ser o no ser con el Hanal Pixan

Por Miguel II Hernández Madero

El simple cambio de una letra ha provocado críticas y comentarios mordaces en uno y otro sentido, pero lo más curioso es que ambas partes proclaman tener la verdad absoluta y acusan a los demás de exhibir una ignorancia asnal.

La polémica se desató al escribir la Secretaría de Educación la palabra ?Janal? en vez de ?Hanal?, refiriéndose a la comida de ánimas (no señores, no significa día de muertos o altar de muertos, Hanal Pixán es ?comida de ánimas?).

Académicos encargados de dar cursos de lengua maya, lectores ávidos y amantes de la dicha cultura prehispánica, esgrimen el argumento de que en 1984 se llegó al acuerdo de mayistas para unificar la escritura de ese idioma. Eso es cierto, también lo es que desde entonces muchas voces se levantaron para protestar por ello porque se estaba unificando todo de acuerdo a la grafía del maya quiché.

¿Qué tiene que ver esto? Existen alrededor de 27 grupos mayenses actualmente, con variaciones del lenguaje y sus propios giros idiomáticos. Del mismo modo tenemos que se está tratando de escribir un idioma de acuerdo como a como suena en castellano.

Hago un paréntesis para los puristas del idioma, como ya me han tocado algunos, quienes tratarán de corregir diciendo que hablamos ?español?, La respuesta es sí?, y no. Me explico: es español porque se habla en España, pero también se habla el vasco y el catalán. Lo que nosotros hablamos en diversas variantes es el castellano.

Pero siguiendo con la polémica que desató una simple letra; tenemos que la escritura maya es muy rica y consta de epigrafías, que se iban pronunciando fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se pudo descifrar por el lingüista soviético Yuri Knorosov. Siglos antes Diego de Landa había escrito una especia de ?alfabeto?, que no tenía sentido porque él franciscano trató de ver la maya como si tuviera la estructura de las lenguas romances, letra por letra, cuando la estructura es más bien silábica, si es que entendí bien los libros y las clases en mi adorada Alma Máter.

Así, representar lo que se dice en maya ha requerido de ir incorporando glotales, apostrofes, acentos, prolongaciones silábicas y fonéticas, para representar lo más parecido posible en idioma castellano, aquello que se pronuncia en el idioma ancestral.

Con estas premisas, puede hasta resultar absurdo rasgarse las vestiduras porque se escribió Janal Pixan en vez de Hanal Pixán, tampoco tiene sentido denostar la escritura con hache, calificando a quienes lo hacen como ?ignorantes y desinformados?. Recordemos que una característica de nuestro idioma castellano es que las palabras se pronuncian como se escriben y viceversa. Así la hache, además de ser muda, también tiene en ciertos casos sonido de jota por costumbre.

Pero, eso es una opinión muy personal, después de hacer un breve análisis y recurrir a diversas fuentes bibliográficas, (soy de los pocos que dudan de lo que difunde en las redes sociales). No pretendo ser lingüista, ni mayista, ni miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, solo soy una persona que lee.

Hasta la próxima?

 

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